Mucho que ver


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La Molina es diversión
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Nieve en estado puro
La estación de esquí de Masella está situada en el Pirineo Catalán. Dispone de uno de los sistemas de innovación artificial más grandes de España...
Esquí de aventura
Establecimientos escogidos por tener ese algo excepcional , una decoración original o un estilo especial, un entorno privilegiado o una arquitectura singular, unos servicios excelentes o una gastronomía exquisita...
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Cataluña, situada al noreste de la península ibérica, tiene una superficie de 32.000 km2 y una población de unos 6.000.000 de habitantes.
La historia, la lengua y una tradición cultural, política y jurídica diferenciada han configurado la personalidad del país y de su gente. Actualmente forma una comunidad autónoma dentro de España, con una institución propia de gobierno que es la Generalitat.
Su territorio presenta paisajes muy variados y de gran belleza, y contiene un rico patrimonio monumental.

Los Pirineos catalanes, con picos de 3.000 m, marcan la zona septentrional del país y son un lugar ideal para el esquí, el excursionismo, la caza o la pesca, en tanto que los 580 km de costa mediterránea -donde se alternan los altos acantilados y las calas recoletas de la Costa Brava y de Garraf, las largas playas arenosas de la Costa del Maresme o de la Costa Dorada y el mundo insólito del Delta del Ebro- son un paraíso para los amantes de los deportes náuticos.
En el interior encontramos poblaciones de carácter -Lleida, Girona, Tortosa, Vic y tantas otras-, con magníficos monumentos. Barcelona, capital cosmopolita, con una dinámica vida cultural, comercial y deportiva, es para el turista una de las ciudades más atractivas del Mediterráneo.
Todos esos elementos, a los que cabe añadir una sólida gastronomía, una gran capacidad de acogida y unos excelentes equipamientos, convierten a Cataluña en una de las primeras regiones turísticas de Europa.

La lengua propia de Cataluña es el catalán, lengua románica cooficial con el castellano. La catalana es una literatura de grandes prosistas y cronistas -Ramon Llull, Ramon Muntaner, Josep Pla-, magníficos poetas -Ausiàs Marc, Jacint Verdaguer, Joan Maragall, Josep Carner, J.V. Foix- y buenos novelistas -Joanot Martorell, Narcís Oller, Mercè Rodoreda-, aunque marcada por la discontinuidad política y cultural.
La música y el teatro han dado obras, personalidades y formaciones artísticas muy significativas: Llibre vermell de Montserrat, Antoni Soler, Enric Granados, Frederic Mompou, Pau Casals, Alícia de Larrocha, Montserrat Caballé, Josep Carreras, Tete Montoliu, la Nova Cançó, en cuanto a la música, y el Teatre Lliure, Els Comediants, Els Joglars, La Fura dels Baus, protagonistas de la renovación teatral de los últimos años .

El patrimonio artístico es testimonio permanente de la creatividad de sus gentes: Empúries, la Tarragona romana, el inmenso patrimonio románico -rural y urbano-, el gótico civil y religioso, los grandes pintores del XIX, como Marià Fortuny, la eclosión modernista de Gaudí, Domènech i Montaner o Puig i Cadafalch, y los internacionalmente célebres artistas plásticos del siglo XX -Nonell, Mir, Gargallo, Miró, Dalí, Tàpies. Cataluña cuenta, además, con un elevado número de museos, desde el famoso Museu Nacional d'Art de Catalunya, poseedor de una extraordinaria colección de arte románico, hasta pequeños museos etnográficos rurales.

La cocina catalana forma parte -aunque manteniendo una personalidad y un aroma propios- del gran concierto de la cocina mediterránea, basada en la clásica trilogía del trigo, el aceite y el vino, y enriquecida por las aportaciones de Oriente y del Nuevo Mundo.
La diversidad del paisaje se corresponde con una gran variedad de ingredientes y procedimientos que podríamos resumir en la cocina de montaña y de tierra adentro -donde predominan la carne, los quesos, los embutidos y los productos de la huerta, del bosque y del corral-, la cocina marinera -con los sabrosos pescados acompañados por el arroz, los fideos o las patatas- y la cocina de ciudad, que reelabora platos tradicionales y adapta otros internacionales.

Citemos algunos de los platos más apreciados: la escalivada (ensalada de hortalizas asadas), el popular pan con tomate, la butifarra con alubias, la escudella i carn d'olla (cocido a la catalana), el arroz a la cazuela, el arroz negro (con la tinta del calamar), los canalones, la coca de recapte (horneada con hortalizas, sardinas en salazón etc.), las habas a la catalana, los níscalos asados, el trinxat amb rosta (col y patata hervidas refritas con tocino), los guisantes rehogados, el fricandó con setas, las albóndigas con sepia, los caracoles a la llauna, las manitas de cerdo, el bacalao con pisto, los calamares rellenos, la parrillada de pescado y marisco, la langosta con pollo, los pulpitos con cebolla, el romesco, las sardinas a la brasa, la zarzuela, el suquet (guiso de pescado con patatas), el pato con peras, el conejo con allioli, la perdiz con col.
En el capítulo de postres dulce, hay que destacar la buena calidad de la fruta (melón, melocotón, albaricoque, higos, fresas, cerezas etc.), así como la de la pastelería y repostería: buñuelos, coca de chicharrones, crema quemada, mazapán, manjar blanco de almendras, panellets (dulces de mazapán y piñones), turrones, tortells (roscones).

Un complemento indispensable son los aromáticos vinos del país, de alta calidad, tintos, blancos o rosados, y también generosos o rancios, con once denominaciones de origen (D.O.): Penedès, Tarragona, Terra Alta, Conca de Barberà, Costers del Segre, Empordà-Costa Brava, Priorat, Alella, Pla de Bages, Montsant y Catalunya.
Tiene, por otra parte, bien merecida fama la elaboración de vinos espumosos, según el método "champenoise", bajo la denominación "cava", especialmente en la zona del Penedès (Sant Sadurní d'Anoia).

Cataluña tiene un rico calendario de fiestas distribuido a lo largo de un ciclo anual que sigue básicamente las grandes celebraciones del cristianismo pero con claras reminiscencias de sus raíces prerromanas y romanas.
Son hitos señalados:

No hay que olvidar las fiestas patronales de las poblaciones -la Fiesta Mayor- y de las artes y los oficios, las fiestas agrícolas y marineras, las ferias y los mercados. Son elementos identificadores de estas fiestas el fuego -de las ancestrales hogueras a los fuegos artificiales, con un ejemplo espléndido que es la Patum de Berga-, los gigantes y cabezudos, una variadísima gama de bailes tradicionales entre los que cabe destacar la sardana -la danza nacional catalana, que se baila en corro al son de peculiares instrumentos de viento-, las espectaculares torres humanas de los castellers, las antiguas representaciones litúrgicas -la Pasión, los populares Pastorets o la singular Danza de la Muerte de Verges- , las procesiones o las comidas típicas. La alegría y la participación son, sin embargo, el elemento definitivo.
| Hotel Park |
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Puigcerdá |
Desde 67.41 €
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| Hotel Fontanals Golf |
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Alp |
Desde 90.00 €
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| Hotel del Prado |
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Puigcerdá |
Desde 96.00 €
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| Hotel del Lago |
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Puigcerdá |
Desde 81.86 €
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| El Castell de Ciutat |
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La Seu d'Urgell |
Desde 130.00 €
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| Hotel Hospes Villa Paulita |
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Puigcerdá |
Desde 192.00 €
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