|
Haga su reserva »
HOTEL BERNAT IIEste hotel de gestión familiar se encuentra a sólo 100 metros de las playas de arena de Calella: un lugar ideal para disfrutar de la Costa del Maresme y del norte de Barcelona... HOTEL CATALONIAEl Hotel Catalonia está a sólo 200 metros de la playa de Calella y dispone de una piscina exterior... HOTEL ESPLAISituado en la comarca del Maresme a 300 metros de la playa y del casco antiguo de Calella, con fácil conexión para visitar Barcelona o Girona... HOTEL GARBÍEl Hotel Garbí goza de una ubicación ideal, cerca de la playa de Calella... HOTEL INTERNACIONALEl Hotel Internacional ofrece una excelente ubicación cercana a la playa de Calella, con magníficas vistas al mar Mediterráneo... HOTEL MEDITERRANI EXPRESSHotel familiar situado a pocos metros de la gran playa de Calella, conocida población turística de la Costa del Maresme, al norte de Barcelona ciudad... |
EL FAROEl faro de Calella está situado en la cima de un promontorio de unos 50 metros de altitud. En el lugar donde se sitúa el faro, había habido una antigua torre de vigía y defensa... |
Buscando Disponibilidad....Espere un momento por favor. / |
El término municipal de Calella, a 30 minutos de Barcelona, cuenta con tres quilómetros de playa y unas rocas a partir del Capaspre con magníficas calas, una de las cuales es para nudistas. El núcleo urbano se extiende entre el litoral y una parte montañosa que coincide con los contrafuertes del Parque Natural del Montnegre-Corredor. Su ancha playa de arena dorada, que ha sido galardonada con la bandera azul de las playas de Europa por su calidad durante los últimos ocho años, ha favorecido la creación de un importante complejo turístico y una infraestructura de servicios de primera calidad. Una atractiva oferta comercial se despliega en las calles del centro de la ciudad, convertido en una isla de peatones.
En el mar se practican toda clase de deportes náuticos, tanto en la playa como en las instalaciones municipales, donde se hacen actividades de todo tipo y para todas las edades, como kayak, voley-playa, aeróbic, mini-club, biblioplaya, etc. dentro del programa de animación turística Calella Activa, que también ofrece actividades culturales (mercados artesanales, conciertos, fiestas, etc.) en otros lugares de la ciudad. Además, Calella tiene la infraestructura ideal para la celebración de congresos, certámenes y convenciones. También disponemos de una gran variedad de terrazas, restaurantes, salas de baile, discotecas y bares musicales que le dan una vida nocturna ideal para todas las edades.
El núcleo antiguo se conserva alrededor de la iglesia, con calles estrechas y rectilíneas donde hay mucha actividad durante el verano. La iglesia arciprestal de Santa Maria, neoclásica, conserva el portal barroco del antiguo edificio, con las cabezas de los doce apóstoles esculpidos por Jean de Tours. Edificios próximos son historia viva, como la casa de los Salvador (siglo XIV), con puertas adoveladas, ventanales góticos y matacán en la puerta de entrada, y la casa Sivilla (siglo XVI). En el Museo-Archivo Municipal de Calella Josep M. Codina i Bagué se conservan objetos y documentos relacionados con la vida de la ciudad. Lugares de visita obligada son: la coqueta capilla de Sant Quirze y Santa Julita; después de un corto paseo, el símbolo de la ciudad, el Faro, construido en 1859, y las Torretes, de telegrafía óptica, construidas en 1849 y 1850 en la zona del faro; el Parque Dalmau, construido a principios del siglo XX, un paraje para disfrutar de la naturaleza y de sus sombras; el paseo Manuel Puigvert, de la misma época que el Parque Dalmau, con los plátanos centenarios y el nuevo paseo de Garbí, que permiten caminar y descansar plácidamente disfrutando de la vista que nos regala el mar; y las pistas forestales a diferentes puntos del Montnegre, idóneos para hacer senderismo y bicicleta de montaña.
En el paseo Manuel Puigvert se celebran la Fira de Calella i l'Alt Maresme, tradicionales bailes de sardanas y toda clase de manifestaciones culturales y populares. Calella también es conocida por su Carnaval, la Exposición de Rosas de Cataluña, el Aplec de la Sardana más antiguo y importante de Cataluña, la Fiesta Mayor de Sant Quirze y Santa Julita, verbenas populares, una programación de danza y música de calidad en verano, la Fiesta Mayor de la Minerva, los Festivales Internacionales de Bandas de Música y la espectacular Fiesta de la Cerveza, "Oktoberfest"
Estas son algunas de las razones que hacen de Calella, que fue pionera del turismo en Cataluña y España y que ha continuado manteniendo su oferta turística a un alto nivel, la capital turística de la Costa del Maresme.
Calella, conocida como la capital turística de la Costa del Maresme, se caracteriza por ser una ciudad cosmopolita y alegre, con un clima típico del Mediterráneo. A 50 km de Barcelona y de Girona, su situación geográfica y también sus vías de comunicación se convierten en factor clave para la realización de toda clase de excursiones y actividades. Este hecho la convierte en una destinación turística ideal.
La configuración de su entramado urbano, con una gran zona peatonal y comercial, y sus 15 plazas, sus agradables espacios verdes y una gran oferta de alojamiento (con cerca de 14.000 plazas en hoteles, apartamentos y campings), hacen de Calella una de las destinaciones turísticas más importantes del país.
Una oferta de cerca de tres quilómetros de playas y más de 180.000 m2 de arena dorada y limpia, aguas de un azul intenso, zonas naturales como el Parque Dalmau, el paseo de Manuel Puigvert, el paseo de Garbí o Las Torretes, hacen de Calella una ciudad dinámica, moderna y acogedora que permite al visitante disfrutar de un destino vacacional singular.
La ciudad de Calella acoge cada año unos 250.000 turistas, que provienen de Europa, principalmente británicos y alemanes.
Des de hace unos años, se ha empezado un ambicioso proceso: convertirse en una ciudad de referencia en el campo de la cultura popular y tradicional, de raíces mediterráneas y catalanas, integrando aquellos elementos propios de las personas que han decidido que nuestra ciudad fuera su lugar de residencia y en la cual se sienten integrados y con la voluntad de convertirse en vecinos de Calella, sin ningún otro adjetivo.
Calella es una ciudad con más de 650 años de historia. Ha sido y es aún una ciudad abierta al mar y a la montaña, celosa de su historia, con un pasado rico en hechos y siempre abierta a la catalanidad, que se ha convertido, con el paso de los años, en una comunidad receptora de personas recién llegadas de multitud de países, culturalmente diferentes, pero con una gran riqueza personal y colectiva.
De la edad antigua al siglo XIV
Aunque dentro del término de Calella no se conoce ningún vestigio de poblamiento de época ibérica, sabemos que toda la franja costera del Maresme era habitada por la tribu de los layetanos, esparcida en pequeños poblados situados en enclavamientos elevados de fácil defensa. A partir del siglo I AC, el progresivo proceso de romanización hizo surgir nombrosas villas en las zonas bajas del litoral, comunicadas por la vía romana que conducía a Barcino. Se trataba de mansiones agrícolas, dedicadas a la producción de trigo, aceite o vino. En Calella han sido excavados, en la zona del hospital, los restos de una villa romana fechada entre los siglos I aC i I dC.
A parte de esto, no hay ninguna otra referencia histórica destacable del término durante todo el primer milenio de nuestra era. Después de la ocupación árabe, a partir del siglo IX, el término formaba parte de una extensa demarcación que iba desde Caldetes hasta Tordera. A partir del siglo XI está documentada la existencia del vecindario de Capaspre, integrado en la parroquia de Pineda, bajo la dependencia señorial del castillo de Montpalau. Estaba formado por un reducido nombre de masias situadas arriba del todo de la riera, con una torre de defensa y un par de capillas, dedicadas a Sant Quirze y a Sant Elm.
El topónimo de Calella aparece documentado desde el principio del siglo XII. A partir de ese momento, alejado el peligro sarraceno, algunos vecinos de Capaspre construyeron las primeras casas de pescadores cerca de la desembocadura de la riera.
El nacimiento de Calella
Hay dos fechas clave que condicionan el nacimiento del núcleo agrupado de Calella. La primera es el año 1327, cuando el rey concedió el privilegio de celebrar mercado semanal; y la otra el 1338, cuando el vizconde Bernat II de Cabrera, señor de Montpalau, otorgó carta de poblamiento y franquezas a los habitantes de “tots los poblats en lo lloch de Calella” (todos los poblados en el sitio de Calella), por los que establece personalidad colectiva bajo el nombre de Universidad de Calella del término de Montpalau. En este documento se fijan los límites de la población (desde la actual calle de Romaní hasta la riera, y desde el mar hasta la montaña del Roser). Los privilegios de la carta de poblamiento, confirmados de nuevo por los Cabrera en 1429, y el desarrollo de la pesca, favorecieron el aumento de población y el crecimiento urbano. Desde 1400 residió en la villa el alcalde de Montpalau, que ejercía la jurisdicción en nombre del vizconde, y a lo largo de todo el siglo XV muchas familias campesinas del vecindario de Capaspre abandonan los caseríos para vivir en la villa.
La edad moderna
Según el fogaje de 1497, el núcleo urbano de Calella tenía 35 casas habitadas, más 9 hogares en los vecindarios de Capaspre y Vallderoure. Durante el siglo XVI, la villa configuró su entramado urbano centrado en la plaza, donde se celebraba el mercado, y las calles de la Iglesia, Jovara, de Mar (Bartrina), Batlle y la Clota, conocida también como barrio de Salvador, por el gran número de solares que esta familia poseía en esta zona.
De aquella época se conservan varios casones, muchos de ellos fortificados por el peligro que suponían las incursiones de los corsarios turcos y berberiscos. En 1525, el papa autorizó la creación de la parroquia de Calella, independiente de Pineda, y tres años después se iniciaron las obras del templo parroquial. Mientras duraba la construcción, los vecinos de Calella recibían los sacramentos en la capilla de Sant Elm, dedicada a partir del siglo XIX a Sant Quirze y a Santa Julita. En 1564 se consagró la nueva iglesia y en 1599 los Cabrera otorgaron nuevos privilegios estableciendo la organización definitiva del consejo municipal, representado por jurados y consejeros, renovables anualmente, y dividiendo los habitantes en tres clases: acomodados, menestrales y jornaleros.
Hubo después un largo período de estancamiento causado por las guerras y las epidemias que asolaron el país durante el siglo XVII. A partir de 1714, una vez terminada la Guerra de Sucesión, la villa inició un continuado proceso de crecimiento y pujanza económica, pasando de los 768 habitantes en 1718 a los 2.637 en 1787. Paralelamente, las tradicionales actividades agrícolas y pesqueras se vieron ampliadas con la construcción de barcos y la elaboración de randas. El último tercio de siglo, gracias a la liberalización del comercio con las colonias americanas, fue la época dorada del comercio ultramarino, que contribuyó decisivamente al desarrollo industrial de tota la comarca. La emigración hacia los nuevos mercados y el enriquecimiento de muchos comerciantes –los “americanos”- favoreció, con su retorno muchos años después, el desarrollo económico de la villa.
Según el viajero Francisco de Zamora, que visitó la región en 1790, Calella tenía unas 550 casas, una flota de 5 barcos de cuatro toneladas y 60 barcas de pesca; había 370 hombres matriculados como gente de mar y la elaboración de randas ocupaba a casi mil mujeres. Se desarrolló también en aquella época la tradicional industria del género de punto. En 1767 había llegado el primer telar i en 1790 ya había más de 200, dedicados a la fabricación de medias de seda i de algodón.
Hacia la mitad del siglo XVIII se hundió la iglesia, reconstruida poco después y ampliada a partir de 1785. A finales de siglo, muchas nuevas calles se habían añadido al núcleo inicial, mientras los grandes ejes de desarrollo eran la calle de la Iglesia y la calle Jovara.
Los siglos XIX y XX
Las primeras décadas del siglo XIX se vieron afectadas por la conmoción que causó la Guerra del Francés y las posteriores revueltas revolucionarias. Aún así, la actividad industrial, centrada en el sector textil, y el comercio trasatlántico se mantuvieron a buen ritmo. A partir de 1854 se inició la construcción de grandes barcos y barcas de pesca y poco después, en 1861, el tren llegó por primera vez a Calella. En esos momentos, la población llegó a su máximo, superando los 3.500 habitantes, con un posterior estancamiento hasta finales de siglo. La sacudida que supuso para el comercio marítimo la pérdida de las colonias se vio compensada con la instalación de las primeras fábricas movidas por vapor, hacia el 1885.
Las primeras décadas del siglo XX fueron una época de esplendor para la industria de Calella, restañada por la guerra civil. El bajón en el sector textil fue paralelo al espectacular desarrollo del turismo, sobretodo a partir de los años sesenta. Este proceso queda reflejado claramente en la demografía: fuerte crecimiento entre 1900 y 1930, estancamiento entre 1930 y 1960, y crecimiento espectacular durante los años sesenta y setenta.
El desarrollo turístico y la fuerte inmigración han transformado radicalmente la imagen tradicional del municipio, con una gran densidad de hoteles y apartamentos de segunda residencia. La falta de espacio urbanístico ha propiciado el crecimiento de municipios vecinos, con la aparición de nuevos barrios, como Poblenou (Pueblo Nuevo) de Pineda, subsidiario de Calella.
El patrimonio histórico y artístico de Calella
A pesar de la espectacular transformación del municipio a partir de los años sesenta, Calella conserva, en buena parte, la estructura urbana de su núcleo original y el trazado cuadriculado de su primer ensanche, descrito por el viajero Zamora en 1790, cuando cualificaba la ciudad como “el pueblo más gracioso que hemos visto en nuestro viaje, por la rectitud y anchura de sus calles, regularidad de sus edificios, limpieza y aseo de las casas y calles...”.
Del poblamiento del término anterior al nacimiento del núcleo urbano queda muy poco. Solo el Mas Salvador testimonia la importancia de la agricultura en la economía del municipio durante muchos siglos.
La parte más interesante de la ciudad es sin duda el entorno de la Plaça de la Vila, donde a partir del siglo XIV se celebraba el mercado que originó el posterior crecimiento urbano. Vale la pena destacar los varios casones góticos, que conservan en gran parte su estructura original y los elementos decorativos del siglo XVI: portales adovelados, ventanas conopiales con escudos esculpidos y restos de matacanes defensivos. Algunos de ellos han sido cuidadosamente restaurados, mientras que otros necesitan una urgente reforma. En cualquier caso, este conjunto de edificios constituye la parte más valiosa del patrimonio arquitectónico de Calella y se debería hacer un esfuerzo para reivindicar su importancia, tanto desde el punto de vista artístico como histórico.
Dentro del mismo sector está la capilla de Sant Quirze y Santa Julita, del siglo XVI, y no muy lejos la iglesia parroquial de Santa Maria y Sant Nicolau (San Nicolás), obra barroca del siglo XVIII que conserva en la portalada los magníficos relieves de Jean de Tours, procedentes del altar del primitivo templo del siglo XVI.
El Museu-Arxiu (museo-archivo) de Calella está instalado en un casón del siglo XVII y constituye una buena muestra de la tradición i de la obra de varios artistas locales. Tiene un interés especial el fondo documental conservado en el archivo histórico, nutrido con la aportación de diferentes familias de Calella, con pergaminos que se remontan al siglo XI y que permiten repasar la historia de la ciudad desde sus orígenes.
Los siglos XVIII y XIX han dejado su huella en las fundaciones religiosas de los capuchinos y de Lestonnac y en las ruinas emblemáticas de las antiguas torres de comunicación óptica.
Y finalmente, la arquitectura del siglo XX se expresa con sus diferentes lenguajes estéticos en un buen nombre de edificios de principios de siglo, en las obras del que fue arquitecto municipal, Jeroni Martorell, y especialmente en el enorme complejo de la antigua fábrica Llobet-Guri, una parte de la cual es actualmente de propiedad municipal.
En definitiva, constituye un notable conjunto patrimonial, en general poco conocido y divulgado, con elementos de un interés que sobrepasa el marco estrictamente local.
Ayuntamiento
Edificio inaugurado el 4 de mayo de 1991 que alberga desde esa fecha las dependencias oficiales del Ayuntamiento de Calella, y que fue diseñado y construido por el arquitecto Domènec Massuet.
Biblioteca Can Salvador de la Plaça
El 23 de abril de 2006, fue inaugurada la nueva biblioteca situada en la casa señorial construida hacia el siglo XIV.
La casa señorial de Can Salvador de la Plaça, construida hacia el siglo XIV, conserva una ventana germinada gótica y, en una esquina, las ménsulas que sostenían un matacán defensivo.
Está situada en la Plaza de la Constitución, nº 31, y junto con Can Rodona, Can Galceran y Can Bartrina forman el conjunto arquitectónico gótico del núcleo antiguo.
Los Salvador de la Plaça eran los boticarios de Calella, y algunos miembros de la familia fueron reconocidos como célebres botánicos en toda Europa en el siglo XVIII.
La casa pasó a ser propiedad municipal cuando quedó deshabitada.
El patio ha sido inaccesible hasta hoy en día, cuando el edificio rehabilitado se ha convertido en el nuevo emplazamiento de la Biblioteca Municipal de Calella. Los arquitectos Jordi Casadevall, redactor del proyecto de la nueva biblioteca, y Agustí Ordeix, director de la obra, le han dado la imagen actual.
El patio es un rincón de calma y reposo donde uno puede tomar el aire mientras lee una revista o un periódico. Esto contrasta con el movimiento continuo de los que pasean por el centro y lo hace aun más atractivo.
Can Giol
La casa conocida como Can Giol, nombre del último ocupante, es en realidad la casa Galceran, vivienda que ha pertenecido a una misma familia desde los siglos XIV-XV. Es una edificación del siglo XIV, con puerta adovelada y que aun conserva el matacán de defensa. El interior ha sufrido muchas modificaciones.
Can Palmada
El verdadero nombre de la casa conocida como Can Palmada, nombre del último ocupante, es Can Salvador de la Plaça. Su construcción fue iniciada en pleno siglo XIV, con muchas modificaciones a lo largo de los años. Era el antiguo hogar del linaje Salvador, ilustres y célebres botánicos, médicos, farmacéuticos, etc., que despuntaron a nivel europeo durante los siglos XVII y XVIII. El edificio conserva elementos arquitectónicos de los siglos XV i XVI, entre los cuales destaca una ventana geminada gótica. En una esquina se encuentran las ménsulas que sostenían un matacán defensivo.
Club Náutico
El Club Náutico Calella se constituyó como entidad privada el 23 de agosto de 1970. Cuenta actualmente con unos 50 socios, y 170 socios familiares aproximadamente. Ocupa, de forma provisional, unas instalaciones al lado de las Pistas Municipales de Atletismo. Dispone de escuela de vela reconocida por la Federació Catalana de Vela. Su actividad principal es la vela, con la formación de regatistas, además de un amplio abanico de actividades complementarias como concursos de pesca desde embarcación, verbenas, cantadas de havaneras, fiestas infantiles... y organización de regatas, como campeonatos de Cataluña, Copa de España, Regata Ciutat de Calella, Trofeo President, Trofeo Argent y Regata del Fresó.
Iglesia
En el año 1539, se empezó la primera iglesia que en 1747 sufrió el hundimiento del campanario, cosa que provocó la ruina total de la primera parroquia. Acto seguido se empezó a reconstruir, llegando así hasta nuestros días, a pesar de la total destrucción y quema del año 1936. En el año 1939 se vuelve a levantar y finalmente el 23 de septiembre del año 1951 fue inaugurado el templo totalmente reconstruido.
Estación de Ferrocarril
La primera estación de ferrocarril fue inaugurada en el año 1861, año de la llegada del primer tren a Calella, mientras continuaban las obras de las vías en dirección a Girona.
Fábrica llobet-Guri
Edificio donde se encuentran la sede de varias entidades de Calella y naves de grandes dimensiones para eventos como bailes de carnaval, festivales de danza, conciertos, etc.
Este edificio de grandes dimensiones, antigua fábrica textil de las más importantes de España en género de punto, en otros tiempos en qué Calella era sobretodo una ciudad industrial, consta de cuatro edificios, tres perpendiculares a la calle Sant Jaume y uno en la parte trasera paralelo a la misma calle. Este último fue de propiedad municipal antes de la compra del edificio central y del edificio más cercano a la calle Ànimes, el edificio de la calle Sant Pere aun es de propiedad de los herederos de las familias Llobet i Guri, excepto la parte más trasera, que es propiedad de la Fundación Fèlix Llobet.
Actualmente se utilizan bastantes espacios de los tres edificios municipales, se encuentran las sedes de varias entidades locales como los estudios de Ràdio Calella y Calella TV y la Escuela de Música Can Llobet. Hay dos naves de grandes dimensiones, una con columnas y otra sin, que sirven para eventos varios como bailes de carnaval, festivales de danza, conciertos y recitales, teatro, desfiles de moda, etc., almacenes municipales, talleres de la brigada de obras del ayuntamiento, también hay almacenes de las entidades locales que lo necesitan.
Las instalaciones deportivas de la Fábrica Llobet incluyen unas instalaciones de tenis-mesa y un boulder (rocódromo).
En la planta baja del edificio que da a la calle Ànimes, durante tres cursos se ha situado la Escola Universitària del Maresme y se impartían los estudios de Diplomatura en Turismo. Hoy en día estos espacios se dedican a seminarios y a otras actividades de la misma escuela.
Desde el ayuntamiento se está trabajando para que en el edificio se lleven a cabo más actividades especialmente relacionadas con la cultura, el deporte y el turismo.
Faro
El faro de Calella está situado en la cima de un promontorio de unos 50 metros de altitud. En el lugar donde se sitúa el faro, había habido una antigua torre de vigía y defensa, artillada, que vigilaba y protegía las costas de los peligros de los ataques de los piratas argelinos. El actual edificio está situado a los 41°, 36', 40" de latitud norte y a los 8°, 51', 38" de longitud este del meridiano de San Fernando y está clasificado como faro de tercer orden. Una R.O. de 9 de octubre de 1856 arrancó los trabajos de edificación del faro, que finalmente, bajo la dirección del ingeniero Marià Parellada, pudo ser inaugurado el día 15 de diciembre de 1859. En principio, la linterna fue alimentada con aceite a presión y, más tarde, el combustible fue sustituido por parafina y petróleo. En el año 1927, fue electrificado, el aparato óptico fue mejorado y se cambió por otro que procedía de las Islas Medas. En la actualidad continúa en servicio con pequeñas modificaciones y su luz llega a una distancia de unas 35 millas y es conocido en las cartas de navegación por sus destellos de luz, 3 y 2, cada 30 segundos.
Font dels Lleons i Pati de l'Ós
La Font dels Lleons y el Pati de l'Ós forman parte de las tareas de urbanización del bosque de Can Pelayo, siguiendo el proyecto del arquitecto Jeroni Martorell, que naturalmente no contemplaba aquella especie de gasolinera que más tarde se edificó.
Hospital San Jaume
El antiguo y primitivo hospital de pobres y peregrinos, de aquí la advocación de Sant Jaume, fue construido en el año 1547 y ha sufrido muchas modificaciones hasta llegar al magnífico centro sanitario del que disfrutamos en la actualidad.
Mercado municipal
Sobre terrenos de la plaza de l'Hostal o plaza del Rei, en el año 1927 fue inaugurada la actual edificación del mercado cubierto, conocido como la plaça. Es obra del arquitecto Jeroni Martorell.
Parque Dalmau
El Parque Dalmau, creado en el año 1928 (obra de Jeroni Martorell), con una extensión aproximada de 18,4 hectáreas, es un magnífico espacio natural con jardines i bosques mediterráneos de gran riqueza, formados por pinos piñoneros y encinas. También cuenta con espacios para el ocio y los juegos infantiles.
Paseo de Manuel Puigvert
El paseo de Mar de Calella se proyectó entre los años 1895 y 1904, año en que se acabó de plantar la última hilera de árboles. Su gran impulsor fue el alcalde Manuel Puigvert, y por esta razón el paseo en la actualidad lleva su nombre. En el año 1927 y siguiendo la planificación del arquitecto Jeroni Martorell, fue remodelado con la baranda aun existente hoy en día.
Teatro
Edificio del año 1920 de estilo historicista. Destacan las ventanas arabizantes del piso superior, el friso y la gran apertura de entrada. Destinado a teatro desde sus inicios, actualmente es gestionado por Joventut Artística, que celebra el concurso de teatro amateur de Calella además de otras obras.
Torretes
Las Torretes de Calella eran algunas de las múltiples edificaciones que formaban la red de comunicaciones de telegrafía óptica, que por medio de señales, banderas y luces, atravesaban toda la península y llegaban hasta Francia. Las de Calella se construyeron durante los años 1849 y 1850, y dejaron de funcionar cuando se implantó la telegrafía eléctrica.
Zona deportiva "La Muntanyeta"
Las instalaciones de la Zona Deportiva "La Muntanyeta" engloban las Pistas Municipales de Atletismo y el Campo Municipal de Deportes. El Campo Municipal de Deportes es un terreno de césped natural de 102x60 m. El edificio de vestidores incluye 4 vestidores para deportistas, 2 vestidores para árbitros o monitores, enfermería, almacenes, servicios públicos, secretaría y sala de reuniones, así como un gimnasio equipado. Las instalaciones disponen también de iluminación artificial, gradas, cierre perimetral y zona de aparcamiento de vehículos. Está prevista la construcción de una pista polideportiva descubierta en el interior del recinto que, junto con el proyecto de un nuevo Pabellón triple deportivo en la explanada de delante, completarán esta zona deportiva.
Museu-Arxiu Municipal de Calella Josep M. Codina i Bagué
Museo pluridisciplinario del que destacan la Pinacoteca Gallart y la Farmácia Barri. Además, dispone de un archivo con información general y documental, y un patio destinado a usos públicos.
El Museu-Arxiu Municipal de Calella Josep M. Codina i Bagué, en el centro históric de esta población del Maresme, es un museo local pluridisciplinario que investiga, conserva i difunde los diferentes aspectos del patrimonio de la ciudad. Está instalado en un gran casón del siglo XVII, conectado por un gran patio con el archivo, que se encuentra en un edificio de nueva planta que da a la calle Bartrina. La superfície total de las instalaciones del museo es de 1.145 m2.